El castillo Vogelod


Ese otro cine no de terror

Sketches of Kaitan City (2010)

Kazuyoshi Kumakiri nos cuenta varias historias cuyo centro de acción es una ciudad llamada Kaitan.

-Un obrero de un astillero es despedido y su futuro no parece muy halagüeño. Vive con su hermana y ambos van a mirar el amanecer en el año nuevo.
-Una anciana vive en precarias condiciones en una chabola, que está sobre unos terrenos en los que pretenden construir nuevos edificios. Pero ella no quiere irse de su casa.
-Un trabajador de un planetarium tiene problemas con su mujer, y con su hijo apenas se habla.
-Un instalador de gas cuyo negocio no va muy bien tiene también problemas familiares con su mujer.
-Un vendedor está de visita en Kaitan donde su padre, conductor de tranvías, sigue viviendo.

Película de corte muy social, rodada en realidad no en la ciudad de Kaitan sino en la ciudad de Hokkaido, y es una adaptación de la novela de Sato Yasushi Kaitanshi Jokei que tiene 18 episodios, pero de los cuales Kazuyoshi Kumakiri escogió cinco para esta adaptación. Hokkaido era la ciudad natal de Sato Yasushi, y por tanto el nombre de Kaitan es un nombre ficticio tras la cual podemos ver la ciudad del escritor.
En la película hay momentos duros muy sinceros y habituales en una película japonesa donde raras veces se evita el mostrar detalladamente las cosas. La música, compuesta por Jim O’Rourke, músico norteamericano que vive en Japón, es excelente. Hay momentos conmovedores y otros son de una intensa melancolía que alcanzan un fuerte lirismo.

Kazuyoshi Kumakiri tiene una carrera variopinta pero pienso que no ha repetido una obra de la magnitud de esta película.

Antena (2003)

Un joven se hiere con cuchillas para evitar el dolor que le produce un trauma infantil. Su hermana pequeña desapareció, y su hermano más pequeño se viste de niña para suplir la falta, mientras su madre lo acepta.

La desaparición de la niña, sin explicar, crea un cisma profundo en la familia, que atrae además a un buscador de cosas inexplicables referente a lo paranormal. Retrato de una familia desfuncional, basada en la novela de Randy Taguchi, dirigida por Kazuyoshi Kumakiri, con un análisis mental de una psique inestable donde irrumpe una terapia sadomasoquista en toda su brutalidad para paliar los traumas.

Ryo Kase , un actor que se ha ganado un puesto para estar en lo más alto, hace un terrible papel de joven trastornado que verdaderamente impresiona, las escenas del psicoanálisis sadomasoquista son impactantes y te llevan a un camino sorprendente. Las escenas son bastante fuertes, y puede herir algunas susceptibilidades. Realmente no deja indiferente lo que vemos aquí. Todo el conjunto es tan irracional pero a la vez con tanta profundidad de raciocinio, que es difícil sentir otra cosa que no sea comprensión ante algo que se les ha escapado de las manos. En Sketches of Kaitan City (2010) veremos de nuevo a Ryo Kase con Kazuyoshi Kumakiri dando vida a uno de los personajes principales de los varios en que se divide esa película.

Agujero en el cielo (Sora no ana, 2001)

Un cocinero que lleva un restaurante de carretera junto a su padre, conoce a una joven que ha sido abandonada por su novio y entabla un relación con ella.
Kazuyoshi Kumakiri, joven director con una carrera variada pero con resultados en su mayoría excelentes, nos cuenta esta vez una historia interpersonal protagonizada por Susumu Terajima haciendo de cocinero honesto, una persona con una vida centrada que de pronto se relaciona con la joven despechada, Rinko Kikuchi en un papel propio de ella de joven algo distraída.

Ambos están excelentes, la producción a veces tiene un corte psicológico bastante profundo lo que es un punto a su favor que acentúa la psique individual de los personajes profundizando en sentimientos que parecían olvidados. Susumu Terajima es un actor polifacético y en la vertiente dramática se maneja bien, After Live de Hirokazu Koreeda o sus papeles de yakuzas lo atestiguan, consiguiendo una fama merecida, como también la tiene Rinko Kikuchi, una actriz con bastantes fans en todo el mundo. Kazuyoshi Kumakiri se extendería con profundidad en el análisis de una psique humana en un caso de desaparición y traumas familiares con Antena (2003) .

Sayonara kabukicho (2014)


Un hotel del amor es el punto de encuentro de las historias que nos cuenta el director Ryuichi Hiroki. El gerente del hotel y sus trabajadores tienen que estar al tanto de los inquilinos y de la buena marcha del negocio. Una chica a domicilio coreana acude frecuentemente al hotel a trabajar. Un proxeneta lleva a una joven vagabunda al hotel con intención de convertirla en prostituta.
El gerente tiene una novia cantante a la que le ofrecen un contrato importante; la joven coreana tiene un novio cocinero que no sabe que ella es prostituta. Y la joven vagabunda huyó de su casa por los desprecios de su madre. La limpiadora del hotel oculta un secreto.

Bajo una técnica cinematográfica impecable, es una lograda producción viva, tanto las escenas dentro del hotel o en las calles de Tokio respiran naturalidad, así como el estupendo trabajo del reparto. Entre ellos el gran Shôta Sometani un gerente harto de su trabajo que tiene una novia que adora. Esta es Atsuko Maeda, ídolo pop en Japón y también actriz con algunas interesantes producciones como por ejemplo Inishiêshon rabu (2015) o The complex (2013) producción de terror de Hideo Nakata.
Entre ellas puede que sea Inishiêshon rabu la mejor película que Atsuko Maeda haya hecho hasta el momento. En Sayonara kabukicho la coralidad de actores abarca también a Minami Kaho, una excelente actriz habitual en muchas producciones.
Ryuichi Hiroki comenzó dirigiendo películas eróticas y en este Sayonara kabukicho plasma de forma inteligente el mundo del sexo en los hoteles del amor. No creo que nadie se pueda sentir ofendido por las muestras naturales de sexo que nos muestra, con buen gusto, aunque desde luego no es lo principal en este largometraje, brillante diría, con una técnica y una realización, que hace fácil lo que sin duda, era difícil.

Iniciación al amor (Inishiêshon rabu, 2015)

Con el título original de Inishiêshon rabu, se nos cuenta la relación amorosa entre Mayu, una joven asistente de dentista y un joven poco agraciado físicamente. Está ambientada en los años 80, con música y estética propias de aquella época.
La música es bastante buena, se editó en cd, y la película está protagonizada por Atsuko Maeda, cantante y actriz en esta su mejor película hasta el momento, y por Shota Matsuda, el joven que triunfa en la empresa enamorado de May. Hay que advertir que al principio de la película, los productores avisan de que no cuenten la historia, y se entiende porque es fácil echarla a perder contando más de la cuenta.Dirige muy bien, con agilidad y soltura Yukihiko Tsutsumi . El título traducido al castellano sería Iniciación al amor, y es una estupenda película romántica.

El gran duelo (Dai satsujin, 1964)


El director Eiichi Kudo nos cuenta una conspiración samurai para derrocar el shogunato, conspiración que es descubierta y tanto los conspiradores como todos aquellos susceptibles de serlo son detenidos y torturados.
Violenta y con muchos vericuetos a seguir, pero con tantos detalles y hechos personales de cada samurai que hacen que sea una aventura, y un deleite, seguir la historia, hasta el momento de la batalla que es simplemente espectacular. Es increíble como estos samurais se enfrentan, tanto la cámara aérea y la subjetiva de Eiichi Kudo aumentan el realismo de toda la matanza. Fascinante esas imágenes que parecen instantáneas tomadas del mismo siglo XVII.

Esta película forma parte de una trilogía de Eiichi Kudo que era un alegato contra la autoridad sin límites del poder: 13 asesinos (1963) y 11 samurais (1967) clamaban contra el despotismo autoritario del gobierno. Son tres obras básicas del cine de samurai, que ha tenido algún remake actual, Takashi Miike ha hecho en color 13 asesinos (2010), adaptándola a los tiempos modernos y muestra más violencia gráfica, y aunque magnífica, básicamente sigue la misma estructura de la original.
Hay pocos personajes limpios, algunos muestran rencores, otros bajezas, personas que pueden traicionar tanto a enemigos como amigos, ocurren injusticias tremendas, como es habitual en estas desmitificaciones del mundo del samurai que comenzaron a partir de la cinematografía japonesa de los años 60, la idealización de ese mundo sólo sirve en la poesía, y lo que se muestra es un realismo exacerbado del mundo del camino de la espada.

La espada del mal (Dai-bosatsu tôge, 1966)


Dirigida por Kihachi Okamoto , un samurai mata a un rival en un duelo, y se va del pueblo. La mujer del samurai muerto se va con él, viviendo como puede y unido a un clan, pero el hermano del samurai muerto quiere venganza. Mientras tanto, un buhonero cuida de una joven huérfana que vive con una mujer que la ha acogido.

Protagoniza un gran Tatsuya Nakada haciendo de malvado samurai sin escrúpulos. Tatsuya Nakadai haría bastantes trabajos de samurai, y este es uno de sus más inquietantes y brutales. La película es descomunal, hay escenas de luchas brillantes, Toshirô Mifune hace un trabajo secundario pero importante, y tener a estos actores juntos en una película es un aliciente más. Imprescindible. Junto a ellos, Michiyo Aratama partícipe en muchos géneros, como este de samurais o en clásicos del terror, en este caso está igualmente brillante en su papel de viuda desesperada.

Los siete samurais (Shichinin no samurai, 1954)


La película más famosa de Akira Kurosawa es también una de las obras maestras del cine contemporáneo japonés. En ella siete ronin, samurais sin dueño, son contratados por un pueblo de campesinos para que los defiendan de unos bandidos que han amenazado con atacarles.
Convertido en un remake de Hollywood en forma de western llamado Los siete magníficos (1960), no consiguió olvidar esta obra maestra con la cual Akira Kurosawa, como había pasado con Rashomon (1950), se dio a conocer al público internacional. Aunque en Japón Akira Kurosawa nunca fue lo suficientemente valorado, debido a las influencias occidentales que tenían sus películas, en Occidente fue y es, seguramente, el director más conocido de todos los directores japoneses.

En los siete samurais, la épica historia donde unos ronin se juegan la vida defendiendo lo inimaginable, Toshirô Mifune hace uno de sus grandes trabajos como el ronin salvaje pero de buen corazón, y Takashi Shimura , que era un habitual, como lo fue Toshirô Mifune, en trabajar con Kurosawa, hace otro de sus grandes trabajos interpretativos como el ronin jefe.

Daisuke Katô, rudo matón en la obra maestra de Sadao Yamanaka Humanidad y globos de papel (1937) hace aquí otro papel relevante como uno de los ronin del grupo. Isao Kimura el joven que quiere convertirse en samurai, haciendo otro brillante papel, como el resto del reparto.

Kill! (Matar) (Kill!, 1968)


Película de samurais con tono de humor más satírico que el habitual, Kihachi Okamoto dirige una divertida a la vez que intensa historia que une mendigos, ronin, samurais y campesinos a cada cual más loco.
Un campesino que quiere ser samurai se une a un clan de samurais, mientras que un ronin intenta hacer lo que cree correcto y ayudar a otro rival clan de samurais, todo con el leit motiv de derrocar a un soberano. Tatsuya Nakadai está simpático y divertido en su papel junto a una coralidad de actores que cumplen bien en sus respectivas interpretaciones.

Es la habitual desmitificación del mundo del samurai, alejado de los posibles esquemas románticos de una figura solitaria heroica, y mientras también vemos las injustas condiciones de las mujeres compradas para ejercer la prostitución y su difícil salida del mundo en el que se ven obligadas a vivir. La música es de toque occidental de guitarra española, que le aporta cierto toque satírico a lo que nos cuenta Kihachi Okamoto.

Hitokiri (1969)


Dirigida por Hideo Gosha, director especializado en el cine de samuráis y de yakuzas, en esta ocasión adapta la novela de Ryôtarô Shiba sobre un samurái perteneciente al clan Tosa, que es un asesino a sueldo al servicio exclusivo de Takechi Hanpeita, un brillante Tatsuya Nakadai
Las luchas de poder entre clanes, asesinatos masivos hacen de Okada Izo un instrumento de las luchas de poderes mientras mantiene una relación con una prostituta. Shintarô Katsu hace un estupendo trabajo como el samurái a sueldo, y el resto del reparto conforman igualmente unas estupendas interpretaciones, a todo color. Entre el reparto, el escritor Yukio Mishima haciendo de samurai.

Samurai (1965)


Con otro título como Samurai Assassin , está protagonizada por Toshiro Mifune en uno de sus grandes papeles, un ronin bastardo que se une a otros ronin para poder prosperar en su vida. Desconoce quien es su padre, ni su madre ni un viejo amigo de la familia se lo dice, lo que le atormenta y le crea muchas dudas sobre su ascendencia. Lo único que sabe es que era samurai.

El foco de la lucha recae en las intrigas que los ronin, samurais sin amo, hacen para derrocar a un importante daimio. La película es malvada, los ronin intrigando, las tensas relaciones familiares, todo lleva a un destino fatal. Es algo escalofriante. Toshiro Mifune rara vez hizo algo mal y aquí realmente logra transmitir tanto humanidad como fiereza. Es un personaje complicado con muchas implicaciones que gracias al director Kihachi Okamoto se desarrolla convincentemente. Las peleas de ronin y samurais muy bien mostradas y al final todos contentos y satisfechos de ver el excelente resultado conseguido por todo el equipo técnico y de reparto. Gran película y gran clásico. Kihachi Okamoto es habitual en estas lides de samurais y haría muchos clásicos que una vez vistos no se olvidan.