Unlimited Faxes, No Fees, Dedicated Phone Number
Inicio Articulos |
Dracula (1958)¿ Por donde íbamos... ? Ah sí, volvemos a la casa de los Holmwood, concretamente a la habitación de Lucy que está siendo reconocida por el doctor Seward. Al salir de la misma el pobre doctor no sabe muy bien lo que le pasa a la muchacha, tal vez sea anemia... sí, sí... se oye un correteo y llega una niña seguida por la criada, que resulta ser la madre de la criatura. Esto se descubre más adelante pero da igual yo lo descubro ahora. Pregunta si puede ver a la tía Lucy. Le dicen que no porque todavía está enferma, entonces le pregunta al doctor si sabe que le pasa, el colega se da un farol y le dice que sí, a lo que la niña alega " Y entonces ¿por qué no la pone bien? " je, je, je. A la niña se la lleva su madre pero el palo se lo ha dado, la lógica infantil. Después de esto el bueno de Seward le dice que si lo prefiere puede consultar a otro doctor. Mina no contesta. Despide al doctor y recibe en ese momento la carta de Van Helshing. Entonces Mina va a ver a Van Helsing que se estaba preparando para llevarle los objetos de Harker, y le comunica su deseo de que reconozca a Lucy porque padece una enfermedad parecida a la anemia que el doctor Seward no sabe como ponerle remedio. Rápidamente Van Helsing se interesa y va a ver a la paciente, que se encuentra en su cama tan tranquila. Empieza ha hablarle de Harker. El doctor se da cuenta de las marcas del cuello pero le sonríe amablemente, y Lucy le hace saber que conoce la muerte de Harker y que lamenta que haya venido para nada, a lo que Van Helshing contesta que su visita no ha sido inútil. Abandonan la habitación y Mina se muestra muy preocupada por la tranquilidad de Lucy al conocer la muerte de su prometido y Van Helsing empieza a preocuparse por otras cosas y a darle la lista de cosas que debe hacer si quiere que su cuñada viva: primero debe cerrar todas las ventanas excepto un pequeño ventilador para que la susodicha no se ahogue, luego debe adornar la habitación con flores de ajos y no debe retirar las flores ni abrir las ventanas aunque la enferma lo pida porque si lo hace morirá. Se marcha con la promesa que a la mañana volverá.
Nos encontramos entonces en la habitación de Lucy, tenemos al doctor Seward completamente aturdido por la imposibilidad de haber ayudado a su cliente y a Mina y Arthur abrazados llorando la pérdida. En ese momento entra la criada también muy consternada con una tarjeta de visita. Se trata del doctor Van Helshing que entra rápidamente sin esperar invitación e inspecciona a Lucy, luego se dirige a los señores de la casa y pregunta a Mina si hizo lo que le pidió. Contesta Arthur afirmativamente y bastante malhumorado, entonces interrumpe la criada para decir que ella había quitado las flores y abierto la ventana porque Lucy se lo pidió y se hecha a llorar. Entonces Van Helshing guardándose las ganas de pegarle un buen chillido a la inoportuna mujer, por haber desobedecido sus consejos, suspira y le pregunta la hora en que metió la pata: "sobre la media noche". Las cosas le cuadran a la perfección. Arthur le pide entonces que se marche porque bastante dolor ha traído a su casa pero Van Helshing no se da por vencido y le pide que lea el diario de Harker puesto que están pasando cosas que debe saber y creer. Le deja el diario sobre una mesa y se marcha con la misma rapidez con la que entró. No se sabe exactamente el tiempo que pasa pero es el suficiente para comprender que Arthur ha leído el diario. Se encuentra con su mujer en el salón de su casa cuando irrumpe la criada informando que un policía ha traído a su hija. Entra el policía cogiendo de la mano a la niña, el policía dice que la encontró perdida y asustada y la niña cuenta que estaba jugando, ella se marcho y entonces se perdió. Se hecha a llorar, y Mina la coge en brazos y le pide que sea más específica. Entonces le dice que estaba jugando con ella una mujer, la llamó, la dejó sola y fue cuando se perdió y al preguntarle con quien estaba jugando le responde con la tía Lucy. Amigo, ahora las cosas parece que le cuadran a Arthur, que aprovecha esa misma noche para ir al cementerio y comprobar la veracidad del diario.
|