PELÍCULAS


El caballero verde (Sword of the Valiant: The Legend of Sir Gawain and the Green Knight) 1984

Desde la corte del rey Arturo sale Sir Gawain que debe resolver un acertijo que le impone el caballero verde. Para ello se verá envuelto en una aventura de magia, hechicería y encantamientos en la que encontrará el amor y la muerte: conocerá a una princesa de la que se enamorará, y también se verá envuelto en luchas donde tendrá que sobrevivir.

Desde Inglaterra y dirigida de forma torpe por Stephen Weeks, está basada en el romancero medieval 'Sir Gawain y el caballero verde' donde Sir Gawain es un caballero de la mesa redonda de la corte del rey Arturo en Camelot. Con un montaje algo abrupto y chapucero, no es la primera vez que Weeks tocaba el tema del caballero Sir Gawain. En 1973 hizo 'Gawain and the Green Knight' de la que esta se puede considerar un remake, y que fue su última película. En 1971 hizo su primer largo, 'El monstruo', para Amicus, con Christopher Lee y Peter Cushing. Este último interviene aquí en uno de sus últimos papeles antes de retirarse del cine.

El caballero verde El caballero verde

La producción es desde luego extraña, desconcierta: la dirección es mala, no la ambientación ni la historia de brujas y encantamientos, un mundo invisible que aparece y desaparece (como por arte de magia) y no está mal, aunque todo parece mostrado casi como una especie de caricatura grotesca, hay peleas sin sentido y realmente parecen dirigidas a un público infantil más que adulto.

Miles O'Keeffe, el protagonista principal, Sir Gawain, no tuvo mucha suerte con su aspecto en las películas en que intervino y parecía perseguirle la maldición de los malos pelos: junto a las de Ator y esos cardados, aquí aparece con unos pelos y unos atuendos que parece una caricatura de un caballero andante, que quizás pueda que en la Edad Media tuviera algún sentido, pero aún así en el cine hemos visto infinidad de personajes medievales sin duda menos desconcertantes para la vista.

Su trabajo no está mal, O'Keeffe se solía meter en sus papeles y lo hacía lo mejor que podía, hay que tener en cuenta que en estas películas de Espada y Brujería, como esta que básicamente lo es, con mucha fantasía claro, en general se mostraba al personaje principal como un personaje honesto, de valores sencillos y de los llamados íntegros, no sabía hacer trampas y no engañaba a nadie, en este caso es así, lo que le da al héroe unas notas de ingenuidad pero también de una inocencia genuina que lo hacen entrañable, en el sentido de que vive rodeado de peligros en un mundo donde la muerte es protagonista pero a los que él va enfrentándose y que lo convierten en un héroe épico que áun así mantiene íntegro sus valores personales. Miles O'Keeffe lo hace bien para dar esa impresión.

El caballero verde El caballero verde

La inocencia casi de ingenuidad, pero inocencia de alguien que no conoce los instintos de odio, la envidia, o la perversidad, esta integridad consigo mismo es muy propia de estos mundos de brujería y hechicería, donde el bien, el héroe, se enfrenta al mal y su juego sucio. Y gana normalmente el bien. Es una de las mejores lecciones morales que te da el cine aunque como sabemos no siempre coincida con la realidad, pero afortunadamente de vez en cuando alguien se acuerda de ello sobre todo en estas de espada y brujería, donde pocas veces gana el mal tal como se entiende: lo dañino, lo perjudicial, lo odioso. Simple, pero funciona, y mucho. Siempre es bueno salir del cine, o del butacón, con la agradable sensacion de haber visto a alguien actuando sin trampas y con nobleza. Los cuervos ya esperan en la calle, es el mejor invento del cine, mostrar, como en este caso, valores que merecen la pena verse, la ingenuidad, la inocencia perdida de algo que en el fondo ya no tenemos, pero aún así se siente y quizás se puede recuperar momentaneamente, que es mejor que olvidarla por completo. Quizás nos convirtamos un poco en caballeros andantes, y querramos vivir las aventuras que vemos en un mundo de magia y heroísmos, esos ciertos mundos neblinosos son absorbentes y tranquiliza el espíritu, reconforta y se nos asemeja a un hogar, el hogar perdido, el espíritu romántico de la nobleza de justos valores como el amor sincero y desinteresado, la falta de malicia, el ardor guerrero, y la piedad.

Como sueño, funciona, como interioridad, también, como bandera, muchos la ocultan y otros la disimulan. En las "películas" no hay hipocresías. No hay nada de más mérito que mostrarse tal como uno es, y por ello, una persona transparente, sin ambiguedades, es un héroe de la gran pantalla, un caballero andante en un mundo hostil y cruel, sucio, dañino, pero en el cual como gran caballero sabe moverse.

Sir Gawain es uno de estos grandes caballeros medievales con sus principios inamovibles. Es un relato medieval donde la injusta posición del héroe trágico, valiente y caballeroso, se torna en beneficiosa para su fama y leyenda. Da igual si está mal hecha, esas escenas tan abruptas no ayudan a verla de otra manera, ver a Sean Connery convertido en un caballero de color verde de forma tan estrafalaria causa perplejidad, pero el fondo está, y es lo que importa, ese fondo que tienen la mayoría: nobleza, ingenuidad, inocencia, pero tambien fuerza y bravura. La tenía Excalibur, la tiene las de Ator, la tiene Gunan el guerrero, la Espada y la Brujeria la tiene en general: la estructura, simple pero funcional, de las buenas y malas acciones, la nobleza de caracter, la lucha del bien y del mal, sin tapujos, al grano. No hace falta más.

Director: Stephen Weeks. Intérpretes: Miles O'Keeffe (Sir Gawain), Cyrielle Clair (Linet), Leigh Lawson (Humphrey), Sean Connery (The Green Knight), Peter Cushing (Seneschal - Gaspar). Duración aproximada: 102 minutos.

Creado el 2 mayo, 2014.