PELÍCULAS


El hijo de Drácula (Son of Dracula) 1943

El hijo del conde Dracula, Alucard, llega a EEUU a establecer su residencia. Allí se encuentra con Katherine, una apasionada del ocultismo y muy ambiciosa que desea alcanzar la inmortalidad. Se establece entonces un triángulo amoroso entre la mujer, su pretendiente Frank Stanley, y Alucard, el recién llegado. Frank en una discusión con Alucard mata accidentalmente a Katherine. Al contárselo al doctor Brewster, este acude a casa de Katherine pero la encuentra con vida y con perfecta salud. Frank sin embargo se entrega a la policía.

El hijo de Drácula

Mientras tanto, Brewster, que ya albergaba serias dudas sobre la verdadera personalidad de Alucard pues descubrió que su nombre leído al revés es Drácula, recibe la visita de un profesor húngaro experto en el tema del vampirismo, el profesor Laszlo, al cual le había contado la visita de Alucard a EEUU. Ambos intentarán parar a Alucard ayudados por la policía.

Tercera entrega de la Universal sobre la figura del conde Drácula, cuarta contando la versión hispana de 1931. En esta ocasión, el conde Drácula es interpretado por Lon Chaney Jr, y a diferencia de Bela Lugosi, su actuación resulta de todo menos sutil. Es un conde Drácula violento, con una actitud más cercana a un matón pendenciero, aun con su aspecto elegante siguiendo la moda vampírica impuesta por Bela Lugosi. Se deja a un lado la famosa pose hipnótica de Lugosi, lo insinuante, lo poético, para dar paso a un ser más terrenal con actitudes más humanas, mostrando amor e incluso duda.

Si le quitamos esos notables efectos especiales para la época (con la excepción del murciélago, aunque aquí en algunas ocasiones parece hasta más "solido") que adornan al personaje, este produce cuanto menos indiferencia. Ni aun cuando actúa fieramente Lon Chaney Jr. logra transmitir nada y solo queda el hecho violento. Y no ayuda a mejorar la situación verlo además como un amante romántico. Y aunque aquí supuestamente fuera el hijo de Drácula, era el mismísimo Drácula. El viaje de Drácula por el mundo de la Universal iba a ser cada vez más grotesco.

Lo que mas llama la atención es el nuevo tratamiento que se le ha dado a lo sobrenatural. Vemos transformarse a Drácula en murciélago por primera vez en la historia del personaje, como Drácula llena de tierra su ataud, como levita por la cienaga diriguiéndose al encuentro de Katherine o como es capaz de convertirse en niebla o como dicen en la película, en "nube de vapor". También vemos la marca de los dos colmillos, en esta ocasión en un niño herido. Marca de los colmillos en un cuello que se vió por primera vez en la versión hispana de Dracula, 14 años antes.

Otra cosa a destacar de esta producción es que dos personajes supuestamente secundarios, como la joven Katherine Caldwell y su novio Frank adquieren más protagonismo a lo largo de la trama que el mismo Drácula. Y lo que más destaca frente a las dos anteriores entregas, donde ese protagonismo lo alcanzaba los Drácula, padre e hija, es que aquí ya se entra de lleno en el mundo de las víctimas de Drácula convertidas al vampirismo.

En la primera producción sobre el personaje, 'Drácula' de 1931, las tres novias del conde se nos mostraban ya como vampiras, sin dar más referencias de esa conversión. Lucy, interpretada por Frances Dade deambulaba por el cementerio poquísimos segundos convertida en vampira, y Mina, interpretada por Helen Chandler, sufre una breve e inocentona conversión vampirica. Esta conversión al vampirismo no cambió mucho más en la versión hispana de Drácula. Sin embargo Katherine puede estar orgullosa de ser la primera víctima del conde, dentro del ciclo de terror de la Universal, en la que vemos claramente y además formando parte esencial de la trama cómo sufre esa transmutación, llevada impecablemente y que se nos muestra por primera vez en un impresionante plano de la joven.

Además, tras un dueto memorable con Frank en la celda de la carcel, se convierte en la protagonista de la escena que para este que escribe es la mejor de la película: su conversión en niebla, plasmada de forma gradual y de una belleza exquisita evocadora de las descripciones que hizo Bram Stoker en su novela 'Drácula'.

Por otra parte, Frank (Robert Paige) como un ser trastornado se convierte en el ser escatalógico, un nuevo Renfield, aunque sin las connotaciones de aquel, que luchará por recobrar el amor de su amada siempre dentro de los límites que su locura le permita.

Para terminar, y de nuevo otra gran diferencia con las anteriores producciones sobre el personaje realizadas por la Universal, es una película de acción trepidante donde los hechos suceden casi continuos. Ya es una nueva época: no hay rastro alguno de la influencia del cine mudo, ni tampoco espacio para esos vacios sonoros. Vacíos que son llenados gracias a la excelente musica de Hans Salter que por primera vez en la saga de Drácula llenaba de sonoridad lo que antes era silencio.

El hijo de Drácula (Son of Dracula) 1943. Director: Robert Siodmak. Intérpretes: Lon Chaney Jr. (Count Alucard), Robert Paige (Frank Stanley), Louise Allbritton (Katherine 'Kay' Caldwell), Evelyn Ankers (Claire Caldwell), Frank Craven (Prof. Harry Brewster), J. Edward Bromberg (Prof. Laszlo), Samuel S. Hinds (Judge Simmons). Duración aproximada: 80 minutos.

Una lectura politica de Son of Dracula.

En 'El hijo de Drácula' (1943) la acción no sucede en Londres, sino en EEUU. Drácula ha emigrado de su pais natal, Hungría, porque según sus palabras EEUU es una tierra nueva, con sangre joven y fresca diferente de la de su país, que está muerto y maldito por tantos siglos de lucha y sangre derramada en los campos. Y nada mejor que las plantaciones de Louisiana, su lugar de destino, un nuevo edén (según los americanos, claro) para empezar de nuevo. Esta nota se repite por boca del doctor Brewster, que reafirma que si Alucard ha huido de su país natal es porque EEUU es un país fuerte y joven. Una lectura política aquí es inevitable. En el año de realización, 1943, EEUU ya estaba inmerso por completo en la Segunda Guerra Mundial. Europa estaba desangrándose por los miles de muertos que ocasionaba la guerra que duraba ya tres años. EEUU vivía la edad dorada de su civilización y su poderío armamentístico e industrial serían los salvadores de Europa y del mundo civilizado frente al peligro nazi, y por extensión, al peligro del fascismo italiano y el imperio japonés. Una ocasión demasiado bonita para que se dejara escapar y no incluir ese mensaje patriótico en la película, aunque se tratara de Drácula. Y de esta lectura se puede deducir que Drácula parecía ser tratado como sinónimo de europeos, por tanto peligrosos.

El hijo de Drácula

Otra lectura política sucede con la entrada de una nueva víctima de Drácula. Víctima por otro lado alejada de los principales personajes de la trama. Mientras Brewster y el profesor Laszlo están en la consulta de aquel hablando de la mejor manera de acabar con Drácula, aparece una joven madre, Mrs. Land con su hijo herido en brazos. Para aquellos que no lo capten, Land significa Tierra en inglés. Si tenemos en cuenta que es una madre, Madre tierra (!). Así pues, un inocente niño herido (típico recurso americano) llevado en brazos por su madre Tierra es una nueva víctima de Dracula (¿europeos?). Según cuenta su madre Land (Tierra) ha sido mordido por un extranjero. Esta escena sucede después de que Brewster mencionara a su nación joven y fuerte, y da qué pensar. Es decir, atención al peligro extranjero.

Y la última es simplemente una derivación de lo ya dicho. En 1943, la URSS empezaba a emerger como una potencia: el llamado peligro comunista ya había empezado años atras en los USA, aunque sin nada que ver con la ola de pánico que invadió al pais en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y la consecuente guerra fría. Las alianzas de amistad entre EEUU y la URSS fueron simplemente de conveniencia para parar el poder nazi. Y en 'El hijo de Drácula' en concreto no deja de ser curiosa y llamativa la escena donde el profesor Laszlo aleja a Dracula enseñandole la típica cruz. Una escena consabida, y donde Drácula reitera su pasión por esta joven nación, pero esta vez adornada por una musica orquestal de claras reminiscencias eslavas que muestra la huida de Dracula... y tan sólo falta que aparezca el oso ruso, símbolo de la URSS, para completar la escena.

De todas formas, son implicaciones políticas que no afecta para nada a la película, pero relacionándolo con el contexto histórico de la época, resulta cuanto menos curioso.


DVD


DVD

Universal, The Monster Legacy DVD Collection. Formato: 4/3 1.33:1. Sonido: inglés 2.0; castellano 2.0; italiano 2.0. Versión original, doblada y subtítulos al castellano además de en otros idiomas.

Un disco con dos películas: 'El hijo de Drácula' y 'La mansión de Drácula'. Los contrastes de sombras y luces están bien definidos en este dvd, el sonido suena bien, por lo que como todas las demás de esta colección es una buena opción en dvd.

Como extra sólo tiene el trailer de cine

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El hijo de Drácula Ataúd El hijo de Drácula Evelyn Ankers y Robert Paige

Creado el 28 noviembre, 2010.