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El señor de los anillos: las dos torres (The Lord of the Rings: The Two Towers) 2002

Director:Peter Jackson
Intérpretes:Elijah Wood (Frodo Baggins), Ian McKellen (Gandalf), Viggo Mortensen ( Aragorn), Liv Tyler (Arwen), Sean Astin (Sam Gamgee), Cate Blanchett (Galadriel), Billy Boyd ( Peregrin 'Pippin' Took), Dominic Monaghan (Merry Brandybuck), Orlando Bloom (Legolas Greenleaf), John Rhys-Davies (Gimli/ Treebeard (voice)), Christopher Lee (Saruman), Miranda Otto (Éowyn), Bernard Hill (Théoden), Bruce Hopkins (Gamling), Andy Serkis (Gollum/Sméagol)
Duracion aproximada: 179 minutos

Por Maria Covadonga

Sinopsis:

Después de la ruptura de la Comunidad, Frodo y Sam prosiguen su viaje hacia las tierras de Mordor con el propósito de arrojar el Anillo de Poder en los fuegos del Orodruin. Durante el camino, el extraño ser que les venía siguiendo, Gollum, antiguo portador del Anillo, les ataca tratando de hacerse con él. Aunque Sam quiere matarlo, Frodo se apiada de la criatura, al sentirse identificado con su desgracia. Gollum se une a ambos y promete guiarles hasta Mordor. Y ellos se lo creen.

Entre tanto, Legolas, Gimli y Aragorn persiguen a una partida de Uruk-hai que llevan prisioneros a Pippin y a Merry hasta Rohan, patria de los Caballeros Rohirrim. A pesar de lo mucho que corren, No logran encontrar a los hobbits perdidos ya que una partida de caballeros ha aniquilado a los Uruk-hai que los llevaba y ellos han huido hasta el bosque de Fangorn: todo esto lo deduce Aragorn, a medias entre las informaciones de Eomer capitán de los Rohirrim, y entre las huellas que encuentra en el terreno o bien usando una bola de cristal que llevaba escondida. En Fangorn, Pippin y Merry encontrarán a Bárbol, un anciano ent o pastor de árboles, que se los transporta consigo, aunque primero, sin venir a cuento, los lleva ante un Anciano Blanco, que todos sabemos que es Gandalf, aunque tratan de hacer ver que es Saruman.

Las dos torres: Sam y Frodo

Alertados por las noticias de los sucesos que acontecen en la Tierra Media, con el mago Saruman formando un terrible ejército, Aragorn recibe la encomienda de Gandalf, (que tras su combate con el Balrog ha resucitado con más poderes convertido en Gandalf el Blanco Reluciente y con el cabello misteriosamente alisado), de que viaje con él a Edoras, donde vive el Rey Theoden, para convencerlo de que es necesaria una alianza entre Gondor y Rohan. Al llegar a Edoras descubren que el rey es víctima de un hechizo de Saruman que lo mantiene en estado cuasi-comatoso y con unas malas pintas que ni la niña del Exorcista. El consejero del Rey, Grima, vendido a Saruman, cosa que se deduce nada más verle la cara, tiene mucha parte de culpa en ello. Gandalf exorciza a Theoden , sacándole el demonio, o sea a Saruman, de dentro, y éste, en cuanto recupera la tersura de su maduro cutis, por fin se percata de que su hijo único ha muerto en una emboscada con los ejércitos de Saruman, que están asolando la región. Grima, que anteriormente había mandado al destierro a Eomer, sobrino del rey, por oponérsele en sus propósitos, entre los cuales está hacerse con Eowyn, hermana de Eomer, que más adelante se ve que se siente atraída por Aragorn, es expulsado del palacio y vuelve con Saruman. Éste le cuenta sus planes: ha formado un ejército poderoso y muy nutrido de orcos, hombres y Uruk-Hai que nacen por clonación, con el que piensa lanzar el asalto final a Rohan. Una avanzadilla de tales tropas asola más poblados. Unos niños logran huir y llegan hasta Edoras para dar la noticia. Entonces el rey y Aragorn organizan la defensa de los habitantes. El rey ordena que vayan todos a refugiarse al Abismo de Helm, una antigua fortaleza entre rocas, inexpugnable, que de Abismo, la verdad, no tiene un pelo, y de inexpugnable, menos, como se verá más adelante. El pueblo es evacuado a la fortaleza, también conocida como Cuernavilla. Mientras cabalgan hacia allí, sufren una emboscada de orcos subidos en wargos, o lobos gigantes. Uno de ellos ataca a Aragorn, que cae por un precipicio hasta un río. En su experiencia de 'muerte', Aragorn recuerda a su amor en una especie de fantasía sexual-premonitoria, Arwen, que en esos momentos se debate entre su deseo de quedarse con él y las órdenes de su padre Elrond para que abandone la Tierra Media hacia Valinor, el lugar donde viven los antepasados de los Elfos.

Pero Aragorn no muere, y regresa a Helm sano y salvo, como era de esperar.

Para entonces, Frodo y Sam han llegado ante la Puerta Negra de Mordor, que se abre para dar cabida al formidable ejército que Sauron también está organizando en el Sur para atacar Gondor, el otro reino de los humanos. Gollum, con buen criterio, disuade a Frodo de usar ese camino. Le dice que hay otra entrada aunque tendrán que ir a través de una lúgubre ciénaga donde reposan los muertos de una antigua batalla de hace miles de años, sin corromperse ni nada. Después de pasar la ciénaga, Frodo y Sam son capturados por los hombres de Faramir, capitán de Gondor, y hermano del finado Boromir. Gollum logra escapar, pero más tarde es descubierto por los de Gondor en un lago, en el que no se sabe por qué, no se puede estar so pena de quedar automáticamente condenado a muerte. Gracias a la intercesión de Frodo, Gollum no muere ejecutado. Faramir logra sonsacar a Frodo y Sam el verdadero objetivo de su viaje a Mordor. Entonces, éste concibe el deseo de quedarse con el anillo y utilizarlo en la guerra contra Sauron. Todos son llevados a la Ciudad de Osgiliath donde se libra una batalla sin saber por qué. También andaba por allí un Nazgul, uno de esos terroríficos Espectros del Anillo, a los que se derrota facilísimamente como ya vimos en la otra parte, montado como en un pterodáctilo o algo así. Inexplicablemente, Frodo se sube a lo alto de un edificio y se pone delante del monstruo susodicho mientras le muestra el anillo con intención de ponérselo. Sam lo evita a tiempo y también que el bicho le agarre. Este, no vuelve a intentarlo, para sorpresa de todos.

Las tropas de Saruman cercan a los Rohirrim en Helm. Parece que van a ser aniquilados, cosa que hubiera sido lógica habida cuenta que son doscientos o trescientos contra tropecientos mil millones de millones de Uruk-hais. Los refuerzos élficos no sirven para evitar que les pongan dos bombas termobóricas, como las que usó Bush contra los talibanes, bajo las murallas con ayuda de un portador de la antorcha olímpica que pasaba por allí. Aunque hay que reconocer que los elfos son la pera limonera, y si no, solo hay que ver a Legolas, que dispara mil flechas por segundo y nunca falla, además de bajar haciendo surf como con un patinete unas escaleras, y de subirse al más puro estilo Matrix al caballo. A pesar de todo, al final sólo quedan los protagonistas, el rey, otros dos de relleno y las mujeres y los niños, con lo cual, el futuro pinta muy negro, pero en el último momento regresa Gandalf, haciendo gala de una exquisita puntualidad británica, con el ejército del desterrado Eomer y pone en fuga a los enemigos, que si hasta entonces se mostraban muy bravos y temerarios, de pronto, sufren como de un ataque de miedo. Normal, Gandalf utiliza sus trucos de hechicería para deslumbrarles y así lanzar la caballería contra una selva de lanzas de tres metros sin daño para los jinetes.

Pippin y Merry convencen a Bárbol para que los lleve al Sur, a Isengard. Allí el ent descubre horrorizado los estragos que está causando Saruman en los bosques. Convoca a los otros ents para vengarse, y entre todos destruyen Isengard. Los ents estos no querían saber nada de la guerra, pero cuando les toca a ELLOS, se ponen como fieras. Saruman, impotente, contempla el desaguisado desde la Torre Orthanc. Mucho mago Blanco y Jefe del Concilio y todo eso, pero es incapaz de echarles un mal hechizo...

Frodo, Sam y Merry son puestos en libertad tras un alegato de Sam que logra convencer a Faramir de la necesidad de destruir el anillo ( y que casi le hace llorar), y se van. Pero Gollum ya tiene planes para hacerse con el anillo.

Comentario.

La Comunidad del Anillo era una aceptable, incluso buena película fantástica, llena de aventura y sentido de lo maravilloso, que sorprendía creando la ilusión de un mundo nuevo y extraño, incluso a las personas que como yo, ya habían leído el libro. A pesar de los cambios efectuados en el argumento (supresión de personajes, inclusión de otros, etc) se trataba de una adaptación bastante fiel tanto al espíritu de Tolkien como a la letra de la novela. Esperaba con impaciencia la segunda parte.

Rodeados

Pero he de confesar que me he sentido un poco defraudada. Las tres horas de LCDA se pasaban volando; las de LDT son interminables, sobre todo en la primera parte de la película. El ritmo casi vertiginoso de LCDA se convierte aquí en lento y cansino.

Como en el libro, la trama contiene tres historias principales: la de Aragorn, Legolas y Gimli en Rohan, la de Pippin y Merry y la de Frodo, Sam y Gollum. De estas tres, la que ocupa mayor tiempo en pantalla es la primera, y también resulta la más atractiva.

Pippin y Merry aparecen poco, y menos que deberían aparecer. Los ents están logrados como criatura digital, pero como personajes son más bien molestos y poco carismáticos, al contrario que en el libro. Esta claro que, como en LCDA, la inclusión de Pippin y Merry sólo se justifica porque 'Tolkien los puso ahí'. En la película, esos personajes no funcionan.

En cuanto a Frodo, Sam y Gollum, hay un escaso y confuso desarrollo de sus personalidades. Frodo está bastante pasivo, y cuando no, se comporta con una agresividad exagerada con Sam. Casi es Gollum el personaje en el que se profundiza más, con sus tribulaciones y su doble personalidad. Se debate entre el deseo de tener el anillo, y su agradecimiento hacia Frodo, pero esto se manifiesta con un cierto y exagerado histrionismo, bastante machacón en ocasiones. No hacía falta alargar tanto sus psicóticos monólogos. En algunos momentos logra despertar la compasión de los espectadores; pero más frecuentemente de lo que debería, lo que despierta es la risa. Para mí esto es un error gravísimo, ya que se supone que este es un personaje dramático que sufre por el ansia del anillo. Que la gente se ría, demuestra que el director ha fallado, a no ser que lo que quisiera fuera crear un personaje cómico. En lo que a mí respecta, si esa fue su intención, tampoco ha dado en el clavo: yo no me reí un ápice, como tampoco lo hacía con Jar-Jar Binks, ridículo personajillo de Star Wars, con quien algunos críticos lo han comparado. De todas formas, Gollum, en la novela, no tiene nada de cómico, eso que quede claro.

Aragorn es el que, a mucha distancia, aparece más tiempo en pantalla. Es el protagonista absoluto. La interpretación de Viggo Mortensen resulta contenida y creíble, aunque en algunos momentos más que el heredero de un reino, parece un Indiana Jones o incluso un indio rastreador como los de los westerns: oye a los Uruk-Hai correr solo con pegar la oreja a una roca y mirando las huellas del suelo, adivina con pelos y señales todo lo que hicieron Pippin y Merry para huir de sus captores: alucinante.

Legolas y Gimli aparecen más que en la anterior entrega. Leyendo opiniones en foros de aficionados a la novela, he detectado que les ha dolido el tratamiento que les han dado, en especial al enano, que Peter Jackson ha convertido en figura cómica y risible. A mí no me parece para tanto, la verdad, que se hagan chistes referentes a su estatura, o que se caiga del caballo y cosas por el estilo. Un poco de humor entre tanta solemnidad y caras largas, se agradece. 'El Señor de los Anillos' no es una novela que destaque precisamente por su humorismo.

En cuanto a Gandalf, está muy bien. Es de mis favoritos, pero me gustaba más en la otra, no sólo porque salía más, sino porque podía desarrollar mejor su papel. Lo más chocante es lo limpias y blancas que están sus vestiduras después de vagar por bosques y caminos, etc, y también el nuevo peinado. Que uno pase de ser mago Gris a ser mago Blanco no creo que implique cambiar de 'estilista', francamente.

Gandalf

Lo que no tiene perdón de Dios es lo que Peter Jackson ha hecho con Saruman. Las contadas veces en que aparece es visto y no visto. Apenas tiene diálogo, y más diría yo: si cortaran sus intervenciones tampoco pasaba nada. Quiero decir que sus escenas son irrelevantes, no tienen fuerza. Quiero creer que han dejado el trascendental episodio de la destitución de Saruman para la tercera parte, porque si no lo han hecho es como para darle una tunda de palos al señor Jackson. Me he llevado la desilusión de mi vida. No es que esperara que Christopher Lee fuera a salir todo el rato, viniera a cuento o no, pero por lo menos deseaba que su personaje tuviera la misma dignidad e importancia que en el libro. ¿Para eso fue hace unos meses a Nueva Zelanda a rodar escenas adicionales? ¡Qué manera de desaprovechar a un actor! ¡Qué desprecio tan grande! En la primera película, su presencia parecía sobrevolar todo el metraje; aquí lo nombran varias veces, pero no es lo mismo. Por no hablar de cómo han tergiversado la relación entre Saruman y Sauron, que los pintan como si fueran siervo y señor respectivamente. Además, ¿de dónde saca P. Jackson que Saruman quería destruir a la humanidad? Más bien es todo lo contrario: ¿sobre quien gobernaría si no, sobre los Uruk-Hai?

Saruman

Otros personajes de cierto relieve son el rey Theoden, Eowyn, Eomer y Grima. Relieve más bien en teoría, ya que tampoco es que aparezcan gran cosa, en especial el último. Como villano está muy logrado. Es casi de lo que más me gustó. Eowyn tampoco está mal, y según opinión de los fans, vence por goleada a Arwen.

Ya de puras comparsas tenemos a Elrond, Galadriel y Arwen, que aparecen de manera fantasmal en el sueño o visión de Aragorn. Su inclusión no tiene casi ningún sentido y dura demasiado, aunque contiene una escena que me gusta bastante, que es cuando Elrond ve el futuro de Arwen, delante del anciano y difunto Aragorn, y luego aparece su tumba y al fondo la ciudad en ruinas, mientras ella sigue allí, llorándole, como dando a entender el paso de un tiempo muy largo para los hombres, pero no tanto para los inmortales elfos. De todas formas, todo esto sobraba. También hay un desagradable besuqueo entre Arwen y Aragorn, que me recordaba al que justo a lado de mi hermana, llevaba a cabo una parejita a la que no parecía gustar mucho la película. A propósito, la gente en el cine, se mostró bastante grosera. Había niños riéndose estrepitosamente con cada supuesta gracia, adolescentes hablando sin parar y esta molesta pareja hablando en alto, besándose, y preguntando cada vez que aparecía un nuevo personaje: '¿Y ese quién es?'

Entre las escenas a destacar, las que muestran Mordor, con el inquietante volcán echando fuego al fondo; las de Osgiliath, sobrevolada por el Nazgul alado; la aparición de Gandalf ante Legolas, Aragorn y Gimli; la ya mencionada sobre el sepulcro de Aragorn; algunos diálogos de Gollum, con extraño movimiento de cámara; la destrucción de Isengard, aunque en algunos momentos parece que los ents están jugando al golf o al béisbol con las rocas... De hecho hay un ent que parece tener muy buen 'swing'.

Aquellas que menos me gustaron: la incursión de los wargos, que no viene en el libro y no aporta nada en absoluto a la trama de la película; el despeñamiento de Aragorn, tres cuartos de lo mismo; algunas partes de la batalla de Helm, prolongada en exceso y confusa; el ridículo ternurismo de las escenas en que visten a los niños con cotas de mallas y cascos, que intenta apelar al sentimentalismo del espectador para que se meta en la historia; cuando viene corriendo el orco (o lo que sea) con una antorcha como si fuera a inaugurar los Juegos Olímpicos; cuando Frodo casi se ahoga en las ciénagas y tiene una visión espectral, que no significa nada de nada...

Ya refiriéndonos a la labor del director, hay que señalar que no logra dotar a la película de ritmo. Todo se basa en la acumulación, en meter cuantos más uruk hai y bichos repugnantes mejor; en la exageración, en inflar los diálogos para que parezcan solemnes e importantes... Como película es un estallido de ruido con escasos detalles de calidad repartidos a lo largo del metraje, pero como adaptación, a diferencia de la primera, fracasa. No sólo por lo que inventa, sino porque no sabe manejar los elementos con los que cuenta. Alarga innecesariamente episodios, y muchas veces da la impresión de que lo que desea es llenar tres horas sea como sea, porque se supone que los fans de Tolkien no comprenderían una adaptación del libro de hora y media o dos horas. Es el gigantismo hollywoodense, que equipara calidad con cantidad y desmesura. Deberían echar un vistazo a los clásicos para aprender el sentido de la proporción, el ritmo y la duración. No porque dure más va a ser mejor.

Las dos torres

Además el look visual no es tan fantástico como debería. Más bien da la impresión de estar viendo una película sobre batallitas medievales, o algo estilo 'Willow'. Sigo diciendo que el exceso de realismo es contraproducente en una película de estas características. No hay decorados inquietantes como los de Moria; el abismo de Helm es un par de murallas de piedra, nada del otro barrio... Todo eso que da 'ambiente' falta. Incluso las ciénagas de los Muertos son vulgares charcos con unas cuantos fuegos que no se sabe que pintan allí, porque encima parece que los hubieran puesto adrede. Yo me imaginaba algo más fantasmal, más brumoso y etéreo. Algo a lo que realmente se le pueda llamar 'fantástico'.

Por otra parte, hay escenas de difícil comprensión. Una persona que no haya leído el libro no entiende por qué Frodo y Sam son llevados al refugio de Faramir con los ojos vendados. Y una persona que incluso haya leído el libro no comprende por qué demonios se sube Frodo a lo alto de aquel edificio y le muestra el anillo al Nazgul: ¿chulería, provocación, se ha vuelto loco de remate? Y luego el Sam le suelta un rollo sentimental a Faramir y al instante lo convence de que es bueno que los deje marchar con el anillo a Mordor, sí, a ese mismo Faramir, que poco antes quería el anillo para Gondor de manera inequívoca.

La falta de imaginación del director queda patente en el abuso que hace de las panorámicas aéreas. Una o dos escenas a vista de pájaro de los paisajes pues quedan bien; pero tantas acaban por cansar. Parece un recurso demasiado fácil cuando no se sabe qué poner. Quizás la parte donde Peter Jackson se deja llevar más por los ejercicios experimentales es en el ya citado sueño erótico-fantástico-premonitorio-telepático de Aragorn, donde hay fundidos, cámaras lentas, superposición de imágenes, etc. A mí me revientan las escenas a cámara lenta, sobre todo en una batalla, pero por lo menos su presencia denota una cierta marca de 'autor', algo de 'imaginación'. Parece mentira que este sea el director de 'Criaturas celestiales' y de 'Braindead'.

El guión está lleno de incongruencias y arbitrariedades, de secuencias de relleno y de diálogos que alternan entre lo pomposo y lo cómico (Gimli, etc) Es como si el director se hubiera esforzado en la primera parte más que en ésta, como pensando: 'Total, este es un episodio intermedio. Lo bueno ya vendrá en la última' Con lo cual se intuye que para 'El retorno del Rey' deben de haber planeado una supertraca de fuegos artificiales de las que quitan el hipo, con muchas más batallas, por supuesto.

Creo que Peter Jackson no tiene libertad en esta película, sólo dinero. Tiene en mente a los temibles fanáticos 'freakies' de Tolkien a los que no se les puede escatimar un personaje ni cambiar una coma del libro sin que monten en cólera, y por otro lado, no olvida a los 'no freakies', a la gente normal que sólo quiere una película comercial hollywoodense para ver mientras come palomitas y bebe Coca-cola, y espera ávida la nueva entrega de Star Wars. Pero no se puede servir a dos amos. No se puede transigir con la esencia de 'clasicismo' que una película de estas características requiere para perdurar en el tiempo y convertirse en una obra intemporal y los gustos de adolescentes criados con engendros modernillos tipo 'Matrix', 'La Momia', 'Armagedón' y otros de esa calaña. Hay que ser un genio para hacer una película 'clásica' introduciendo detalles de videojuego. Peter Jackson no lo es.

Hablando de 'freakies'. Los 'tolkiendili', como se hacen llamar a sí mismos los seguidores de Tolkien, esos que se saben las genealogías de los personajes hasta la centésima generación y se visten como Frodo o Gandalf cuando van al estreno de la película, se están acercando peligrosamente en fanatismo a los seguidores de 'Star Wars'. Yendo por los foros se aprecia que se ensañan con aspectos de la película totalmente irrelevantes como si Faramir es como en el libro, o si los elfos tienen pinta de maricas o si la Arwen les cae como un tiro. Pero casi en ningún foro de fanáticos se hace alusión a la falta de imaginación como director de Peter Jackson, que es el quid de la cuestión. La película no es mala porque retrate como 'Drag Queens' a los elfos, según apuntan algunos fanáticos ridículos, sino porque su calidad cinematográfica no está a la altura de lo esperado.

En resumen, que sales del cine con una sensación amarga, sin poder recordar ni una sola escena de veras memorable y pensando que has visto algo que ha costado mucho dinero pero que a ti no te ha llenado, porque te parece vulgar. Aunque te queda siempre la esperanza de la tercera parte. Otro año para que New Line Cinema se promocione y saque en las próximas Navidades una buena cantidad de dinero. Y yo que hablaba mal de George Lucas. Voy a tener que empezar a concederle el valor que se merece. El por lo menos no va de genio y todo se lo saca de su propia cabecita yanki. ¡La imaginación al poder!

Arwen


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