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Jack Arnold: un clasico de la c-f de los 50Por David Bardisa Gomis En 1916 nace en New Haven, Connecticut, Jack Arnold, la figura mas interesante y definitoria del cine de ciencia ficción de los años cincuenta.Estudia en la universidad de Ohio y frecuenta la academia de Arte Dramático. Después de haber realizado durante la Segunda Guerra Mundial una serie de documentales para el ejercito estadounidense, Arnold dirige películas de contenido didáctico. Poco tiempo después firma un contrato con la Universal Pictures, estamos en 1950. La década de los 50 esta considerada como la edad dorada de la ciencia-ficción cinematográfica, adquiriendo en estos años su condición de genero autónomo. Impulsada por la extensa y significativa producción literaria de genero que había eclosionado en la década anterior la ciencia-ficción se ofrece como el vehículo mas adecuado para reflejar la paranoia que había invadido la sociedad norteamericana tras la Segunda Guerra Mundial, las producciones fantásticas recogen el miedo al comunismo y al poder del átomo verdaderos lastres en la conciencia colectiva de un pueblo que terminaba de ganar la guerra pero que asistía a el crecimiento de la Unión Soviética y a sorprendentes avances científicos. Jack Arnold inicia su andadura por la ciencia-ficción realizando It came from outher space en 1953, según el guión, retocado por Harry Essex, del celebre escritor Ray Bradbury. Es la primera colaboración de Arnold con el productor William Alland que continuaría en otras películas. Este film es el primero rodado por la Universal en 3-D, alcanzando un notable éxito comercial. Dos jóvenes, John Putman y Ellen Field, observan como un objeto volante se estrella, tras descubrir que se trata de una nave extraterrestre Putnam intenta convencer a sus vecinos de la existencia de esta, pero la nave ha sido sepultada y nadie le cree. Este es el argumento de It came from outher space, película que es la antitesis de las ficciones paranoicas sobre invasores que poblaron la ciencia-ficción de la época, se hacia eco de esta paranoia pero no participaba de ella. El protagonista creía en las pacificas intenciones de los visitantes, dignos continuadores de la obra de Klaatu ( Ultimátum a la tierra,1951), que a la postre se mostraran ciertas. Para Arnold la maldad no esta en lo extraño, sino en nuestra propia mirada. Con medios mínimos y el desierto como inquietante escenario el director construye una historia en la que la trasgresión de lo normal, acontecimiento necesario en el cine fantástico, no adopta tonos dramáticos ni bruscos. Arnold se mueve siempre en el terreno de lo familiar y lo cotidiano: el microcosmos de Sand Rock, población donde transcurren los hechos, es escenario de un hecho fortuito (" si hemos descendido aquí ha sido por error..."). En 1954 Arnold dirige La mujer y el monstruo, notable monster-movie de nuevo con Essex en el guión y Alland produciendo, en la que el director saca partido a un temor común: "Las escenas que muestran a Julia Adams nadando por la superficie con el monstruo espiándola desde el fondo hacen impacto en el espectador, despertando el temor difuso en la gente de que pueda haber algo acechando desde las profundidades del mar o de un río...", lucidas declaraciones de Arnold, el mismo miedo haría rico a Spielberg en 1975 con Tiburón. De la misma manera que en su anterior película en La mujer y el monstruo el paisaje no es un mero escenario accesorio, la selva amazónica cobra una gran importancia dotando a la película de una atmósfera misteriosa y claustrofobica. Si se examina con atención la película, desde las imágenes que en el prologo intentan explicar el origen del mundo hasta el desarrollo de la fábula, con ecos del conflicto entre la bella y la bestia, vemos que lo que verdaderamente interesa a Arnold es el problema de la complicada armonía entre lo natural y lo artificial: la victima es la naturaleza cuya autentica complejidad nunca puede llegar a ser comprendida por los seres humanos. La mujer y el monstruo tuvo dos secuelas Revenge of the creature de 1955 y The creature walk among en 1956, la primera de ellas del propio Arnold y la segunda de John Serwood( ayudante de dirección de Arnold). Ninguna de ellas logra superar a la original pero ambas son productos disfrutables. El mismo año que dirige la secuela de La mujer y el monstruo, Arnold rueda otra monster-movie mas convencional: Tarántula, esta vez incidiendo en el temor al poder atómico, en la que los paisajes desérticos(otra vez) son usados por el director con maestría y eficacia para recrear la angustia necesaria para la historia. Con El increíble hombre menguante(1957) Arnold alcanza la cumbre de su capacidad narrativa. Ayudado por sus mejores habilidades como cineasta consiguió sintonizar con el excelente texto original de Richard Matheson construyendo un film a la vez dramático y terrorífico sustituyendo las extensiones desérticas y las intrincadas selvas por paisajes mas cotidianos pero de una lobreguez insospechada. Scott Carey, afectado por una radiación, disminuye de tamaño y a sus ojos la casa se convierte en un autentico infierno, atravesando el protagonista por muchas vicisitudes. Gracias a los excelentes efectos especiales de Clifford Stine, Roswell A. Hoffman y Everett H. Broussard y al tono dado por el realizador descubrimos la dimensión épica del film: un hombre enfrentado con su soledad y sus miedos. Su siguiente película es The space children(1958), que a pesar de representar su encuentro con el productor William Alland no repitió la calidad de sus anteriores trabajos. Arnold recrea la preparación de un satélite armado y la llegada de un ente extraterrestre que mediante el control mental sobre uno niños trata de evitar el proyecto. En esta película retoma la óptica pacifista de It came from outher space en una postura inusual para la época. Esta vez el paisaje que Arnold tratara con su peculiar estilo consiste en una sugerente costa. El film podía haber resultado mejor, pero con una base argumental bastante floja queda como una obra menor dentro de la brillante filmografía del director. Tras The space children Arnold rueda Monster on the campus(1958), un autentico fracaso a todos los niveles. En la película un profesor universitario se transforma en hombre primitivo tras una serie de fallidos experimentos. Cineasta a contracorriente dentro de la ciencia-ficción en los años 50, mientras sus colegas construían fábulas mas o menos acertadas sobre la paranoia anticomunista o histéricas muestras de temor ante el avance científico, Arnold nos muestra que la monstruosidad anida en nuestro interior dejándonos una serie de películas que se han convertido en clásicos que conservan intacta su modernidad y originalidad. Copyright- DAVID BARDISA. 2002 |