Unlimited Faxes, No Fees, Dedicated Phone Number
Inicio Articulos |
Jekyll y Hyde en el cinePor David Bardisa Gomis Con toda justicia se ha venido considerando a Robert Louis Stevenson (1850-1894) como uno de los grandes creadores de novelas de aventuras. Pero Stevenson es mucho más que eso; es un escritor genial que logro adelantarse a otros novelistas contemporáneos Precedida por La isla del tesoro (1883), El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde (1886) es su novela más original y, posiblemente, su pieza maestra. El relato (tal y como aparece en el testamento del doctor Jekyll encontrado tras su muerte), tiene como base la lucha entre el bien y el mal que se desarrolla en el alma del hombre, que en esta aventura se exterioriza y da a un individuo una doble personalidad. Henry Jekyll, un respetable medico londinense, esta preocupado desde su juventud por esa lucha. Buscando liberar a la humanidad de ella logra crear una pócima capaz de privar temporalmente a un individuo de aquel de los dos elementos que dominan su carácter.Al realizar su primer experimento el doctor se siente liberado y feliz, desembarazado de la conciencia que le impedía dar salida a una maldad natural hasta entonces reprimida. Todos aquellos actos que su condición social, su religión y sus principios le impiden realizar están ahora a su alcance. A esta transformación moral le acompaña otra de carácter físico: Jekyll se convierte en un personaje pequeño, deforme, repugnante, dotado de un marcado temperamento sádico, es Edward Hyde. Ese otro yo llevara sus instintos hasta sus últimas consecuencias: el crimen. Hay que precisar que la deformidad de Hyde nunca llega a ser monstruosa. Su aspecto es desagradable pero no produce terror.La dimensión terrorífica del personaje- tan extendida entre el publico- es el resultado de las sucesivas adaptaciones cinematográfica. Cuando Jekyll recobra su aspecto y los hábitos ordinarios no siente ningún remordimiento pero Hyde desea más: amenaza con sustituirle. Así, en ocasiones, Jekyll se encuentra transformado en Hyde sin haber tomado la droga, en cambio para volver a su primera personalidad necesita una dosis doble. Su final será el suicidio. No es extraño que esta novela de tan extraordinario poder sugestivo haya sido llevada al cine en numerosas ocasiones. Según algunos estudiosos la primera adaptación es la filmada en Estados Unidos por Sydney Olcott en 1908 titulada Doctor Jekyll y Mr. Hyde. En cualquier caso es arriesgado considerarla como la primera porque ese mismo año se rueda otra versión dirigida por Ottis Turner. Diversas versiones siguieron explotando el tema pero no fue hasta 1920, con el estreno de El hombre y la bestia, que la novela encontró en su traslación al cine una obra interesante. La película fue dirigida por John Stuart Robertson muy acertado en la dirección de actores y con una puesta de escena ágil a la vez que sobria. Jekyll y Hyde estuvieron al cargo del gran John Barrymore, que realiza una interpretación esplendida sin apenas usar barrocos maquillajes ni mascaras. Ese mismo año Murnau realizo una versión europea del tema Der Januskopf (La cabeza de Jano) libre interpretación de la novela de Stevenson de la que por desgracia no existen copias. Fotografiada por Kart Freund, mas tarde director de la momia, el papel principal lo interpretaba Conrad Veidt y en el reparto figuraba Bela Lugosi. Las mejores versiones del tema pertenecen al cine sonoro. El hombre y el monstruo (1931), producción de la Paramount, fue dirigida por Robert Mamoulian .El actor elegido para encarnar a Jekyll y a Hyde fue Frederic March que ofreció una interpretación magistral, una turbadora Miriam Hopkis dio vida a la prostituta Ivy. La versión de Mamoulian posee elementos de indudable interés. En su tratamiento se aparta voluntariamente de la esencia del libro, hasta cierto punto es normal que así ocurra dada la personalidad atormentada del director. En la película su planteamiento ha sido muy concreto. De una parte en la relación actor-personaje-ambiente le interesa crear una atmósfera angustiosa, se sirve para ello de lo retorcido, de lo agobiante que es el escenario natural en el que vive y se desenvuelve el doctor Jekyll: su laboratorio, un decorado opresivo, lleno de contrastes lumínicos. Gracias a la extraordinaria banda sonora y al poder plástico que emana de cada imagen, Mamoulian nos acerca a esa relación fundamental para la confección de la historia. En función de ella prefirió huir del "estilo Barrymore", es decir, del mero trabajo de composición. Asi, se inclina, ayudándose de un admirable trucaje, por la dosificación, por la gradual transformación tanto física como síquica. Con este método, no solo acierta con el ritmo adecuado, sino que, además nos introduce en un mundo totalmente sobrenatural.Lo realmente original de la película es que el problema de la lucha entre el bien y el mal no se plantea, lo que pretende Mamoulian es mostrar un verdadero monumento al sadismo y al horror. De no haber andado por medio el Código Hays de censura hubiera realizado una de las obras mas importantes de "la maldad". Asi y todo lo logro en gran medida. El extraño caso del doctor Jekyll producida por la Metro fue dirigida por Victor Fleming en 1941.El reparto estaba compuesto por un importante plantel de estrellas: Spencer Tracy, Ingrid Bergman y Lana Turner. Los planteamientos de Fleming se alejan de los de la versión de Mamoulian.El director se muestra interesado en recrear el clima victoriano, por explorar la época. Aquí la lucha se desarrolla a nivel psicológico. Es importante reseñar que en los años 40 el psicoanálisis se había convertido en una moda, esto se deja notar en el guión de John Lee Mahin, empeñado en analizarar paso a paso las mentes de los protagonistas abusando de las secuencias oníricas y de metáforas demasiado evidentes. El principal problema de la película se encuentra en la elección de Tracy. En un principio podría haber sorprendido al público, en su composición de Hyde, habituado a verle interpretar a hombres bondadosos y honrados. Pero Tracy se excede y el resultado es un Hyde cargante e histriónico. Los personajes femeninos resultaron una elección mas adecuada, Ingrid Bergman transpira una sensualidad desconcertante, cierta degradación sexual que solo una gran actriz es capaz de transmitir, se le había asignado el papel que finalmente interpreto Lana Turner, la inocente prometida de Jekyll, pero ella solicito el de Ivy acertando plenamente. En 1959 Jean Renoir filma El testamento del doctor Cordelier, una película extraordinaria y compleja, lo que tal vez le haya restado la fama de la que gozan sus predecesoras entre el gran publico. Lo magistral de la versión radica en la relación Cordelier-Opale, los nuevos Jekyll y Hyde. Cordelier no se plantea la transformación como un fenómeno patológico, sino como un simple experimento científico. No hay lucha. Opale es simplemente su otro "yo", es la liberación de los instintos reprimidos de Cordelier que a su vez se convierte en símbolo de aquello considerado bueno. Por eso Opale no repara ante nada destruyendo todo lo establecido como principio. Atenta contra los estamentos, contra las normas aceptadas, es sádico, violento, goza ensañándose. Más que una actitud muestra una nueva filosofía. Jean-Louis Barrault interpreta el doble papel, bordando un Opale criminal y desmañado, apayasado, a ratos cómico, terrible y sorprendente. Un año después de la personal versión de Renoir la mítica Hammer produce Las dos caras del doctor Jekyll. La película fue encargada a Terence Fisher, director de reconocido talento especializado en el género y responsable de los ciclos de Drácula y Frankenstein, esplendidas actualizaciones de los clásicos de la Universal. Fisher nos ofrece una nueva y particular visión del mito: las acciones de Hyde ya no están motivadas por la moral sino abiertamente por el sexo. Jekyll no se convierte en un monstruo tras su transformación, Hyde es un atractivo conquistador, libertino e intensamente malvado, representante de la maldad colectiva puesto que los personajes que le rodean son seres perversos.El acierto de Fisher esta en mostrar esa maldad de manera clara y rotunda, como no se había visto antes. Una de las secuencias mas recordadas nos ofrece una de las mas hermosas y sutiles transformaciones jamás filmadas; vemos la mano de Jekyll escribiendo y la melodía que le acompaña es sustituida por el leit-motiv de Hyde al mismo tiempo que la caligrafía cambia totalmente. El papel de Jekyll-Hyde esta interpretado con acierto por Paul Massie, su esposa por Dawn Addams y el amante de esta y amigo de Jekyll por Christopher Lee. En 1971 la Hammer retoma el tema pero apartándose totalmente de las versiones anteriores y del original literario. En El doctor Jekyll y su hermana Hyde, realizada por Roy Ward Baker, Jekyll no se transforma en ningún ser horrible sino en la bellísima e inquietante Martine Beswick, replica oscura y sensual del personaje interpretado por Ralph Bates. Beswick, actriz exótica y sofisticada será recordada por los aficionados por su rivalidad con Rachel Welch en el clásico del cine prehistórico Hace un millón de años (1966) de Don Chaffey. La película no puede ser tachada de machista a pesar de que el mal este representado por una mujer; a lo largo del metraje nunca llega ha estar claro quien es mas perverso Jekyll o Hyde. La principal virtud de la versión de Baker reside en la ambigüedad del planteamiento, se deja a un lado el manido tema de la lucha entre el bien y el mal para centrarse en la dualidad hombre-mujer. El parecido entre los actores acentúa esa ambigüedad sexual. Propuesta arriesgada, resuelta con inteligencia y vigor narrativo que convierten esta película en una pequeña joya del fantástico. Copyright- DAVID BARDISA. 2002 |