La novena puerta (The Ninth Gate) 1999

Dean Corso (Johnny Depp) es un buscador de libros raros que recibe el encargo de un coleccionista millonario (Frank Langella) de encontrar unas versiones de un libro antiguo de contenido sobrenatural y satánico que posee, para comprobar si son antiguedades auténticas o falsificaciones. Su investigación le lleva a descubrir que son libros auténticos pero hay diferencias entre las versiones ya que sus grabados difieren, y llega a la conclusión de que los dibujos deben de significar algo importante, más que el propio texto.

La novena puerta

Coproducción entre España, Francia y EE.UU., adaptación de la novela 'El club Dumas' de Arturo Pérez-Reverte, escritor español, ex periodista, que se hizo conocido en España gracias a sus reportajes en la guerra de los Balcanes que sufrió el país antiguamente conocido como Yugoslavia. Dejó el periodismo para dedicarse a escribir, con un logrado éxito, y en 2003 fue nombrado miembro de la Real Academia Española. Casi todas sus novelas han sido llevadas al cine, quizás sea 'La tabla de Flandes' (1994), un buen thriller dirigido por Jim McBride, la que más afinidad guarde con esta que tratamos, por aquello del arte y la cultura, aunque 'La novena puerta' es sin duda más propia del género, donde Lucifer y sus seguidores son los protagonistas de la trama.

Dirige Roman Polanski, conocido de sobra por los amantes del fantástico por 'La semilla del diablo' (1968), y en general por todo cinéfilo que se precie, con películas como la detectivesca 'Chinatown' (1974) o el drama bélico 'El pianista' (2002), que recrea la persecución del pueblo judío en Polonia. Polanski es un autor indispensable para entender la cinematografía del siglo XX y XXI. En este thriller sobrenatural, el cual se adapta sólamente parte de la novela mencionada de Reverte, el ambiente de misterio está muy logrado, la temática satánica también, con personajes extraños y misteriosos y crímenes que no se sabe quien los ha podido causar. Corso es un excelente Johnny Depp que cuando deja sus actuaciones caricaturescas enfocadas a la comedia, 'Ed Wood' (1994) de Tim Burton, o la saga de piratas del caribe, logra de verdad ser un gran actor, lo demuestra muchas veces en películas más serias como la recreación del policía infiltrado en la mafia 'Donnie Brasco' (1997), la de traficante de drogas en 'Blow' (2001), o esta misma que tratamos, sin olvidarnos la de Jack el Destripador 'Desde el infierno' (2001). Pero seguramente sea su faceta más frívola la que más enganche al gran público.

La novena puerta

Emmanuelle Seigner es la enigmática chica que ayuda a Corso en su investigación, y Frank Langella, el conde Drácula en 'Dracula' (1979) de John Badham, es Boris Balkan (nombre recurrente y quizás alusión a uno de nuestros actores favoritos) el millonario que quiere ese libro a toda fuerza. Como siempre ocurre en un thriller, todo se complica y siempre la investigación se tuerce. Que en esta ocasión sea un investigador de un libro sobrenatural aumenta la diversión y el misterio. Afortunadamente lo sobrenatural está llevado con cabeza, sin alardes de trucos baratos propios de serie B que funcionan (o no) en una de ese estilo pero sin duda en una de Polanski resultaría vulgar, chabacano. No es así afortunadamente y todo está llevado con estilo.

Jack Taylor, actor estadounidense afincado en España desde hace años y veterano en el fantástico español, ya sea con Jesús Franco, 'El conde Drácula' (1970), o haciendo de Jekyll en 'Doctor Jekyll y el Hombre Lobo' (1972) de León Klimovsky junto a Paul Naschy, entre otras producciones del fantástico español, aquí es uno de los coleccionistas de libros.

Aunque en general el tono de thriller durante toda la película está logrado sin saber qué se puede esperar, seguramente uno de los mejores momentos y sin duda más espectaculares sea la parte final, situado curiosamente en un castillo auténtico (1) y donde se produce una especie de reconocimiento del angel caído. Todo el conjunto final de la historia rebosa calidad. Los personajes creen en un dios sobrenatural real, son por ello luciferinos, convencidos de la existencia del ángel caído y practicantes de rituales sexuales. Sin embargo Boris Balkan, el millonario, defiende la idea contrapuesta de que no debería ser el sexo el verdadero objetivo de los rituales, que sólo lo hacen las gentes vulgares y libertinos, y el objetivo debería ser el poder. A nadie le amarga un dulce pero si en esta vida fuera tan fácil conseguir las cosas todos haríamos ritos. El poder es pues un amigo desconocido, aunque aquí lógicamente la cosa es muy dificil pero conseguible lo que quiera conseguir.

La novena puerta

Por ello la película retrata bastante bien, aunque sin extenderse demasiado, las diferentes motivaciones para hacer rituales que suelen haber en la realidad, y seguro que hay más, aunque el sexo sin duda parece ser la más difundida. Como se difundió en la práctica moderna, y que aún se cumple, la simple catarsis que produce el psicodrama del ritual no tiene nada que ver en una historia sobrenatural como esta, que es estupenda y la verdad muy entretenida de la buena manera. La ambientacion es agradable, Deep hace un gran trabajo, todo va como un bálsamo. Duración aproximada: 133 minutos.

Blu-ray

Nota: (1) El castillo no es otro que uno de los varios castillos franceses conservados en la actualidad que fueron refugio de cátaros practicantes, en la Edad Media del siglo XII. Es el castillo de Puivert (situado en la zona del Languedoc, en la Francia meridional) que por sorpresa nos meten aquí ambientando una historia demoníaca y luciferina. El catarismo fue un cisma en el cristianismo, y, digámoslo así, precursor de lo que sería siglos despues otro cisma cristiano, el del protestantismo de Lutero en el siglo XVI.
Para combatir el catarismo la Iglesia Católica inició una cruzada en la Francia meridional para destruir a lo que llamaba herejía cátara, liderada por señores cristianos, pero que al ser cátaros se consideró que eran herejes, matándolos a ellos y a su pueblo en la hoguera o encerrándolos en prisión, con lo que pusieron fin al catarismo. El catarismo creía en dos deidades, una buena y otra mala, pero rechazaba el Antiguo Testamento excepto los Diez Mandamientos, negaban la humanidad, muerte y resurrección de Jesucristo, y rechazaban además los símbolos de la Iglesia Católica.
Esta información final la he extraído del libro, La herejía de los Cátaros de Marcus Cowper, que es increíble que haya podido meterlo en una página de cine y en una película de esta temática luciferina, teniendo de fondo un edificio protagonista de una herejía como el catarismo. Puede que por ello fuese su inclusión en la película, quien sabe. El castillo, tal como vemos en la película, es espectacular, y eso que está medio derruido y sólo conserva las torres. Tan espectacular como la escena de amor entre Corso y Emmanuelle Seigner con el castillo en llamas de fondo.