PELÍCULAS


Los hechiceros de la guerra (Wizards) 1977

En un mundo futuro tras una hecatombre nuclear, la tierra está poblada por mutantes, elfos, hadas, duendes y enanos, que están enfrentados entre sí: a los mutantes les gobierna un malvado hechicero de magia negra, Blackwolf, que reina en Scortch, y se ha apoderado de secretos antiguos y ha copiado los métodos y tecnología nazis para enfrentarse a su hermano Avatar, otro hechicero, bueno, que vive en Montagar, una tierra donde viven elfos, hadas y duendes, gobernados por un Presidente y su hija, un hada que es la reina de Montagar.

Los hechiceros de la guerra

En el reino de Scortch impera la tecnología en contraposición con Montagar, donde impera la magia. Blackwolf manda a sus robots asesinos matar a todo aquel que practique la magia. Uno de ellos mata al presidente de Montagar. Entonces Avatar junto al hada, un elfo y el robot al que ha transformado llamándolo Paz, emprenden el camino para ir a Scortch y enfrentarse de una vez con Blackwolf para eliminarlo. Este quiere la guerra y destruirlos a todos, y para motivar a su ejército de demonios, ha recuperado un antiguo proyector donde proyecta imágenes de Hitler y la Segunda Guerra Mundial, lo que desconcierta y asusta a los elfos y duendes y exalta a sus demonios, que ganan las batallas y se hacen fuertes. La Tierra parece enfrentarse a un segundo Hitler miles de años después, y alguien debe de pararlo.

Película de animación de Ralph Bakshi, uno de los pioneros de la animación adulta. La película, que es de espada y brujería futurista o ciencia ficción pura y dura, como prefieras, es magnífica, es fantástica, todos los piropos son pocos, se puede decir que es perfecta tal como lo cuenta y lo plasma. Vale que los dibujos animados no son muy estilizados (hay imágenes estáticas que sí lo son) parece incluso infantil, pero esa infantilidad se esfuma cuando vemos las acciones de los personajes: asesinatos, muertes, violencia.

Las técnicas que usa son las tradicionales en la animación, lejos áun de este tiempo, el nuestro, plagado de animaciones por ordenador de las que se salvan pocas que merezcan la pena, y aun así, esta logra que estos dibujos tan "rústicos" parezcan diez veces mejores que los actuales. Es imposible negar que hay películas animadas actuales de calidad, y que tanto antes como ahora la animación se hace "con el corazón", pero las técnicas tradicionales de animación "a mano" son menos frías que las realizadas por ordenador incluso menos artificiales, algo que siempre han tenido estas últimas. Y es algo curioso, lo que se hace ahora en animación está enfocado a la comedia pero esta no, puede haber algo de humor, algo de sarcasmo, sátira, ser extravagante, pero no es comedia.

Los hechiceros de la guerra

Junto a las técnicas tradicionales de animación, también se usa una técnica pionera en ese tiempo, usar personajes reales junto a los personajes dibujados, usando en este caso más la forma de la figura original en negativo, retocándola y pintándola. En este caso es obvio que este gran artista, Ralph Bakshi, hace uso de alguna película para sacar esas imágenes, pero sobre todo las extrae de escenas documentales de la Segunda Guerra Mundial, escenas de bombardeos, ataques de cazas e infantería alemanes, para recrear esa proyección que el malvado Blackwolf lanza, y nunca mejor dicho, sobre los pobres y aterrorizados elfos que nunca vieron tamaña destrucción ensordecedora y obscena violencia gráfica.

Entre las huestes de Blackwolf también se intuyen ver lo que parecen nativos africanos, zulues pueden ser, seguramente extraídos de alguna película británica de la época, por aquellos años estuvo de moda hacer películas basadas en el Imperio británico y sus guerras, esta de los zulues podría haber sido perfectamente extraída de 'Zulú' (1964) de Cy Endfield. Otros vemos que pueden ser indios americanos, algún apache o sioux. Esto es lo que da ver tanto cine de pequeño en las sesiones infantiles, que uno sabe de todas las tribus mundiales. Obispos púrpuras fosforescentes o monjes satánicos también se ven por ahí.

Frente a ellos, las buenas gentes de Montagar, enfrentándose a toda esta tropa. Si sabes que pasó en la vida real, aquí también: los llamados "superhombres" perdieron frente a esos que consideraban "inferiores". Por fortuna, esa estúpida doctrina nazi de paletos se deja de lado y se destaca sólo el instrumento principal del método nazi para mantener la autoridad y conservar el poder: el terror para anular personalidades, y con ello las imágenes extraidas de la guerra y esvásticas, que parecen sólo un adorno en esta animación, pero vemos un trozo de carne colgada de un gancho con la estrella de Salomón, que identifica al pueblo judío, con lo que la implicación de otro Holocausto por motivos racistas está ahí. Avatar hace alusión a "evitar otro Holocausto".

Los hechiceros de la guerra

Tambien se integran, junto a las animaciones, las imágenes estáticas, que adornan la narración que nos cuenta una voz en off. Gran película, imprescindible y ya van dos, porque junto a esta Ralph Bakshi hará en 1983 una grande de Espada y Brujería animada como fue 'Tygra: Hielo y fuego' donde un bárbaro y una princesa se enfrentaban al malvado hechicero de un reino de hielo.

Y baste recordar otra más de Bakshi, ya van tres, esta vez para los fans del señor de los anillos en versión animación. Bakshi fue también un pionero, junto a Jules Bass, intentando adaptar la trilogía literaria de Tolkien, y lo hizo en 'El señor de los anillos' (1978) primera de una supuesta segunda parte que iba a completar la trilogía pero se quedó sin hacer. Jules Bass adaptó, también en versión animada, lógicamente, que en eso estamos, 'El Hobbit' (1977) y 'El retorno del Rey' (1980). Duración aproximada: 82 minutos.