PELÍCULAS


Los paladines (I paladini) 1983

Una cristiana (Barbara De Rossi) se enamora de Ruggero (Ronn Moss) un moro el cual está destinado a morir a manos de Orlando (Rick Edwards), un caballero cristiano. Bradamante, que así se llama la joven, se convierte en caballero y salva a una princesa mora (Tanya Roberts) de unos bandidos. Es la hermana de Ruggero. Cuando este va a rescatarla, Bradamante no quiere que Orlando luche con él porque le mataría.

Los paladines Los paladines

Coproducción Italia y EE.UU., con un nivel y estilo un poco más alto de la media, ya que está basada en el poema medieval de Ludovico Ariosto Orlando Furioso, un poema medieval alejado de lo que es habitual en la épica de la Espada y la Brujería que suele ser de tonos más rudos, aires hechiceros y bárbaros. Por ello también puede que a veces sea algo insulsa, quizás porque no hay brujería sino algo de magia y más aire épico, que no quiere decir que sea mala, al contrario, es bastante buena. Su inclusión en una web como esta quizás sea algo forzado, pero tampoco desentona.

Las peleas están muy bien, las luchas a espadas están muy logradas, hay una caida impresionante desde un precipicio, y la magia pues es resultona, no hay rayos ni extravagancias, en cierto modo se reduce a la invisibilidad y es simpático lo de la piedra que vuelve invisible pero estrictamente no es la magia lo principal, está más centrada en luchas a espadas y el romanticismo. El tema es muy serio y a veces extravagante gracias a los estrambóticos crestones de los cristianos y de los moros y algunas armaduras que se ven, como la de uno de los "infieles", Ferraù (Tony Vogel), construida con apariencia de ave con plumas de metal.

Los paladines Los paladines Los paladines

La BSO de David A. Hughes es estupenda. Hay que hacer notar que cuando en la versión doblada al español se dice "moros" en realidad en la versión original es sarracenos, pero aquí en España ya se sabe, "tos son moros", viva la cultura. Por esta época, la guapa Tanya Roberts se las vió en otra del género 'El señor de las bestias' (1982) de Don Coscarelli o haciendo de Tarzán femenina en 'Sheena, reina de la selva' (1984) de John Guillermin. Duración aproximada: 100 minutos.