En 1814 Mary Shelley conocio al poeta Percy Bysshe Shelley, y dos meses mas tarde abandono Inglaterra con el. Cuando la primera esposa de Shelley murió, la pareja contrajo matrimonio. La noche del 16 de Junio de 1816, en una villa en los aldrededores de Ginebra (Suiza), tras pasar la velada leyendo novelas de terror, Lord Byron sugirio a los esposos Shelley y a su secretario Polidori que cada uno escribiese una historia terrorífica.
La propia autora, en la introduccion a la obra que se incorporo a la novela, explica como fue aquellos momentos:
"En el verano de 1816, visitamos Suiza y fuimos vecinos de Lord Byron, que estaba escribiendo
el tercer canto de Childe Harold, y era el unico de nosotros que habia plasmado sus pensamientos
sobre el papel. Al principio pasábamos las placidas horas en el lago, o vagando por sus orillas,
pero aquel fue un estio borrascoso, desapacible, y a menudo nos tenia encerrados en casa durante
dias enteros.
Cayeron en nuestras manos unos volúmenes de relatos de fantasmas, traducidos del aleman al frances. Leímos la " Historia del amante inconstante ", quien, cuando creia abrazar a la novia a quien habia jurado amor eterno, se encontro en los brazos del livido espectro de aquella a la que habia abandonado. Tambien estaba el cuento del pecaminoso fundador de una estirpe, cuyo triste sino era estampar el beso de la muerte en todos los hijos de su casa maldita, cuando alcanzaban la edad de merecer.
Su figura gigantesca e incorporea, enfundada, como el fantasma de Hamlet, en una armadura completa, pero con la visera del yelmo levantada, aparecia a la medianoche, bajo los irregulares haces de la luna, avanzando lentamente por la lobrega avenida. Su silueta se difuminaba en las sombras de los muros del castillo; pero pronto chirriaba una reja, se oian unos pasos, se abria la puerta de un aposento, y el espectro avanzaba hacia el lecho de los lozanos púberes, acunados en un sueño salutifero.
Un pesar infinito ensombrecia su rostro al inclinarse y besar la frente de los muchachos, que desde aquel instante se marchitaban cual flores arrancadas del tallo.
Nunca mas he vuelto a ver aquellas historias; pero sus incidencias pervien en mi memoria tan frescas como si las hubiera leido ayer.
-Escribamos todos un cuento de fantasmas- dijo Lod Byron; y su proposicion fue aceptada. Eramos cuatro. El noble autor inicio un relato, del que imprimio un fragmento en el epilogo de su poema Mazeppa. Shelley, mas apto para materializar ideas y sentimientos en el resplandor de
brillantes imagenes, y en la musica del verso mas melodioso que adorna nuestro lenguaje, que para inventar los mecanismos de una historia, inicio una basada en las experiencias de su primera juventud.
El pobre Polidori concibio una idea terrible sobre una mujer con una cabeza convertida en calavera que recibio tal castigo por espiar a traves el ojo de una cerradura - he olvidado que queria ver-, algo muy chocante y censurable, naturalmente; pero cuando quedo reducida a una condicion peor que la del famoso Tom de
Coventry, no supo que hacer con ella, y se vio obligado a enviarla al sepulcro de los Capuleto, unico lugar donde no desencajaba.
Los ilustres poetas, aburridos por la trivialidad de la prosa, renunciaron prontamente a su desagradable tarea.
Yo me afane en idear una historia que rivalizase con las que nos habian movido a acometer aquella labor. Pense y medite, pero fue en vano. Cada mañana me preguntaban ¿se te ha ocurrido algun cuento?, y cada mañana tenia que contestar con una mortificante negativa.
Pero en la vida todo es comenzar, por parafrasear a Sancho; y ese comienzo debe estar vinculado a algo que lo precedio. En el transcurso de las multiples y largas conversaciones entre Lord Byron y Shelley, en las que yo era una oyente devota, se discutieron diversas doctrinas filosoficas, entre otras el fundamento de la vida y si
existia o no la posibilidad de descubrirlo y comunicarlo. Se hablo de los experimentos del doctor Erasmus Darwin. Quiza lograria reanimarse un cadaver, pues el galvanismo habia ofrecido indicios de tales fenomenos; tal vez las partes integrantes de una criatura podian fabricarse, ensamblarse y dotarse del calor vital.
La noche languidecio en torno a aquel debate, e incluso ya habia pasado la hora de las brujas antes de que nos retiraemos a descansar. Cuando pose la cabeza en la almohada, no dormi, ni pense. De un modo espontaneo, mi imaginacion me poseyo y me guio, infundiendo a las sucesivas imagenes que
se formaron en mi mente una vivacidad que traspasaba largamente las fronteras usuales de la meditacion.
Vi - con los ojos cerrados pero con una aguda vision mental - al palido estudiante de artes profanas arrodillado junto al cuerpo que habia armado. Vi el horripilante fantasma de un hombre que yacia estirado, y luego, por la accion de una potente maquina, daba señales de vida y rebullia con un movimiento precario, apenas vital. Tenia que ser pavoroso; pues supremamente terrible seria el efecto de cualquier empeño humano en burlar el formidable mecanismo del Creador del mundo.
Su exito aterraria al artista; huiria de su odiosa obra presa del horror. Confiaria en que, al dejarla sus propios recursos, la tenue chispa de la vida que le habia transmitido se extinguiria; que aquel ser que tan imperfecta animacion habia recibido, devendria materia muerta; y que podria dormir con la seguridad de que el silencio de la tumba anularia por siempre jamas la efimera existencia del abyecto cadaver que el habia contemplado como una vida en ciernes.
Duerme; de pronto, algo le despierta; abre los ojos; he aqui que el ente horrendo se yergue en su cabezera, descorre las cortinas y le mira con unos ojos amarillentos, acuosos, pero especuladores.
Abri los mios aterrorizada. La idea habia invadido mi mente de tal modo que un escalofrio de panico recorrio mi ser, y desee cambiar la siniestra imagen de mi imaginacion por las realidades que me rodeaban. Debia esforzarme en pensar en otra cosa. Rapida como la luz e igual de estimulante fue la idea que me asalto ¡Lo he encontrado! Lo que a mi me aterroriza tambien espantara a los otros. Por la mañana anuncie que habia pensado una historia. Empece aquel mismo dia con las palabras " Fue en una lugubre noche de noviembre ", limitandome a transcribir los macabros terrores de mi ensoñacion... "
Asi nacio "Frankenstein o el moderno Prometeo" una de las piezas claves de la literatura fantástica, y aun hoy perdura su brillo, poesia y terror, que se convirtio de inmediato en un exito de critica y publico.
Sin embargo, no logro tal popularidad con ninguna de sus obras posteriores.
"Did I request thee, Maker, from my clay to mould me man? Did I solicit thee From darkness to promote me?" Paradise Lost .