Octavia (1984)

Octavia Una joven ciega, Octavia, vive con su padre en una mansión aislada. El padre la culpa de la muerte de su madre y no la trata muy bien. Octavia se pasa todo el día sola en la mansión. Un día un fugitivo aparece por la casa y a pesar del temor inicial de la joven, comienzan a intimar y al final se enamoran.

Una guapa Susan Curtis, actriz esporádica de dos o tres películas, en lo que fue su único papel protagonista, es la joven ciega. El tema serio del romance entre la joven y el delincuente casi parece semejante a un cuento, un contemporáneo y rebuscado cuento de hadas: la joven vive en una mansión como un moderno castillo en el que ella, una princesita, vive alejada e ignorante de la realidad del mundo exterior, y el encuentro con ese joven, un paladín que la salva del ogro (su padre) la liberará de su encierro consciente cambiándole la vida para siempre.

El hecho es que el trabajo de Susan Curtis tiene mérito pues no se puede decir que el papel sea fácil no sólo por el hecho de hacer de ciega sino más aún por el inconstante y a veces inverosimil tratamiento de su personaje o la historia tan extraña en la que ese romance situado en un mundo contemporáneo parece irreal con personas ajenas a esta realidad, parece una cursilería y es que a veces en 'Octavia' todo es ridículamente almibarado. Octavia tiene por momentos trazas de estupidez, desconoce absolutamente todo lo que está fuera de casa, y por otra parte jamás he visto en mi vida a una ciega correr tanto por el campo a riesgo de partirse la crisma en cualquier momento como corre Octavia.

En general la película, básicamente con tres actores principales, en realidad casi se acerca más a un despropósito, y se hace muy pesada. Susan Curtis intenta hacerlo lo más creíble posible, tiene un constante protagonismo y en cierto modo se juega con el factor erótico al ser guapa y de buen cuerpo, lo que ayuda a ver esto mejor. La situación de sentirse acosada por un extraño es propio de un cine de terror pero es un espejismo ya que pronto deriva todo a una forma de drama pero que no salió especialmente bien porque roza, y entra a veces, en lo ridículo. David Beaird es un director que se especializa en películas superficiales, básicamente comedias, 'Tómatelo con calma, cariño' (1988) o eróticas como 'Cuerpos ardientes' (1991) con Faye Dunaway [Bonnie y Clyde (1967)], Denholm Elliott [La mansión de los crímenes (1971)] y James Earl Jones [Conan, el barbaro (1982)].

Director: David Beaird. Intérpretes: Susan Curtis (Octavia), Neil Kinsella (Bo), Jake Foley (Parker), G.B. File (Duke). Duración aproximada: 93 minutos.