The Lords of Salem (2012)

En Salem, una locutora de radio (Sheri Moon Zombie) recibe en la emisora donde trabaja un nuevo disco metido en una caja de madera. Cuando lo oye, se siente mal y tiene ganas de vomitar. Comienza entonces a tener extrañas visiones sobrenaturales.

Dirigida por Rob Zombie, autor entre otros de 'La casa de los 1000 cadáveres' (2003) o el remake 'Halloween. El origen' (2007), nos encontramos con una película de contenido altamente satánico que roza el hardcore. Como es propio en Rob Zombie, no se anda por las ramas y muestra lo que quiere mostrar: hay escenas de aquelarres pienso que bien escenificadas atendiendo a lo que el concepto tradicional de Aquelarre en la historia de la brujería ha hecho imaginar: brujas nauseabundas, mezquinas y de lengua viperina. Hay un parto tremendo mostrado de forma demasiado cruda que no deja indiferente, y es que a Zombie le gusta provocar aunque siempre en beneficio de la historia, no es una provocación a la ligera.

Por otra parte, nos encontramos también con una escenografía satánica que traslada, en cierto modo, modos y maneras de los cultos satánicos menos tradicionales, los más modernos: seres vestidos de obispos, sexo y grotescas figuras de ritual. En el fondo de todo esto, la leyenda de las brujas de Salem y aquí pienso que está el lado más débil de toda la historia, y es su base misma, pues todo se reduce a otra variación, propia del género fantástico, de contar la leyenda de las brujas de Salem que murieron en la hoguera siglos atrás, y cuya lider lanza una maldición a los descendientes de los que las quemaron, y estos son los que vemos en el Salem actual. Una de ellos es la protagonista, la locutora llamada Heidi, interpretada por la mujer de Rob Zombie, que es una descendiente del sacerdote que condenó a las brujas.

Tenemos pues la clásica venganza sobrenatural que alcanza a través del tiempo a las gentes que viven en el Salem de hoy, reuniendo los iconos tradicionales de brujería y lo más chic en imágenes y estilos satánicos: la virgen del manto rojo es una prueba de todo lo que simboliza la burla de lo divino. La fotografía es adecuada, con un tono oscuro o de luces muy apropiado. De forma discordante, las investigaciones actuales han confirmado que aquel juicio a las brujas fue una injusticia donde se quemaron a inocentes sin relación con la brujería. Así se acentúa más el tono fantástico de la historia.

Por cierto, que no tiene nada que ver con películas ochenteras como 'Muerte a 33 revoluciones por minuto' (1986) o 'Black Roses' (1988), donde la música de grupos heavys satánicos influían en jóvenes adolescentes. Esta de Rob Zombie lo podía parecer pero no tiene nada que ver, ni en forma ni en contenido. Hay cierta perversidad en las escenas que crean ese mal rollo que puede dar, aunque en realidad el fondo de todo es bastante pobre, prevalece la representación visual de lo maligno, la oscura atmósfera, imágenes espectrales y el halo de perversidad que rodea a los personajes.

Respecto a los ochenta, hay que hacer mención de Dee Wallace, recordada y querida actriz de clásicos ochenteros como 'Aullidos' (1981) de Joe Dante, 'E.T. El extraterrestre' (1982) de Steven Spielberg, o 'Critters' (1986) de Stephen Herek, que aquí es una bruja muy hostil. El ocultista es Bruce Davison, cara conocida del cine y la televisión.

Duración aproximada: 101 minutos.

DVD