Un vampiro para dos (1965)

Un matrimonio español se va a trabajar a Dusseldorf, Alemania. Allí los espera su amigo Felipe el cual le buscará trabajo. Pero cuando llegan a "Casa España" buscándolo, se enteran de que Felipe ha vuelto a España. Sin embargo, en la misma "Casa España" consiguen que le den trabajo como dos criados al servicio del Barón de Rosenthal, que es un vampiro.

Un vampiro para dos

Producción española dirigida por el prolífico director español Pedro Lazaga, rodada en España, pero con algunas escenas rodadas en Dusseldorf. Es una comedia de vampiros, una tontería que a veces hace gracia y otras es más mala que un dolor de muelas. Los chistes están la mayoría desfasados, casi todos basados en las costumbres españolas. Se salva porque hay grandes actores del cine español que en esa época estaban en todo su esplendor, como el trío de intérpretes protagonistas: Jose Luis López Vázquez, la actriz de voz reconocible Gracita Morales y Fernando Fernán Gómez. Este último nunca ha tenido gracia pero rodeado por intérpretes que sí la tienen logra caer un poco mejor. Es el vampiro. Bebe plasma sanguíneo comprado en la farmacia y termina aficionándose a la comida de sus criados españoles, como la sangre frita con cebollas y la sangría. Termina derrotado por un tricornio (!) de la Guardia civil. Un gran secundario como fue Goyo Lebrero se suma al elenco cómico.

Director: Pedro Lazaga. Intérpretes: Gracita Morales (Luisita), José Luis López Vázquez (Pablo Pardo), Fernando Fernán Gómez (Baron de Rosenthal), Goyo Lebrero (Golf), Trini Alonso (Nosferata). Duración aproximada: 91 minutos.

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